Feria Agrícola Leioa.

Leioa verduras
puesto verduras

Cuando llegan estas fechas navideñas en Leioa tenemos la cita con nuestros baserritarras, el centro se transforma en un escaparate de lo mejor de nuestra ganadería, ave de corral, verduras, pan de verdad, pastel vasco, delicias varias como ese queso viejo listo para untar que dura lo que dura en la estantería, chistorra, miel, fruta, panceta, paté, artesania, y los últimos años algún que otro exótico dromedario. La verdad que desde que comienza el montaje de los diferentes stands ya voy pensando en la hora de bajar a la plaza y recorrer todos los puestos, encontrarte con esos amigos de toda la vida a los que nunca ves mas que en estas ocasiones.

Siempre hago con mi familia el mismo recorrido, comenzamos en la plaza de Errekalde, y normalmente ya comenzamos a menear la cartera en el segundo o tercer puesto. Pan de baserri elaborado con horno de leña, que dura toda la semana y del que damos cuenta todas las mañanas con esas rebanadas tostadas bien untadas de mantequilla y mermelada. Seguimos avanzando hasta llegar al puesto del pastel, pastel vasco, del de Orozko, será el postre del día, acompañando un buen café. Es el momento de buscar esa crema tan buena para las quemaduras, evita la ampolla y la verdad que un par de días son suficientes para no acordarse del triste percance con la cazuela. Ahora toca elegir el queso de untar, es de Gipuzkoa, pero bueno se le perdona, es un capricho de Bizkaitarra, así que le sigan invitando todos los años, que bueno esta, no llega a la semana en el armario, y eso que compramos tres tarros del más fuerte. Luego vienen las aves de corral, como disfrutan los niños viendo la variedad de aves y como disfruto yo viendo los picotazos que NO DUELEN a los padres. Paseo en pony y cambio de plaza.

En la plaza Jose Ramón Aketxe, pasamos de largo el talo que aún es pronto y recorremos los puestos de verduras y frutas, bien decorados, con gusto, pero creo que los precios este año eran excesivos para como estamos todos en general. Repostamos unas tapas con txakoli, seguimos y llegan los puestos de panceta, morcilla, txistorra, la vedad es que vendieron bien o faltaban existencias. No faltaba de nada, en las legumbres, buenos precios también, lo digo por caros. Kiwis, a buen precio, estos si que tenían un precio acorde los tiempos que vivimos.

Va siendo hora de pasar al Boulebard, a ver la ganadería, impresionante lo cuidados y limpios que traen los animales, menudo trabajo. El resultado es una exposición preciosa que todos los años hace las delicias de niños y mayores. Ya va siendo hora de de ponerse a la cola y dar buena cuenta del talo con morcilla, txori o queso, acompañado de la sidra, bizkaina. Es una pena que el Boulebard no se pueda usar más veces a lo largo del año para que se vendan productos de la tierra, estaría bien.